Ministerios de la Iglesia de Dios

“1 Pedro 2:5 – En Sus manos, somos moldeados”

En Español

Hermanos en la fe, colegas, familia espiritual e hijos de Dios dispersos: desde la Costa del Golfo reciban un cálido saludo. Mi esposa y este servidor oramos por vosotros y confiamos en les esté yendo bien.

Mi última carta del viernes, “Asesinos de la Fe”, alcanzó un número un tanto elevado de lectores. Nunca se sabe cuán lejos puede llegar un mensaje en esta época de tanto desarrollo tecnológico informativo en que vivimos.

Quiero contestar una pregunta, que tal vez muchos se estén formulando.

Introduciré mi carta de esta semana diciendo que nunca dejan de sorprenderme los eventos que aparecen en los titulares de las “grandes noticias”, al menos aquí en los Estados Unidos, donde vivo.

Recuerdo que aproximadamente en el 2015, los medios alternativos revelaron la agenda de la entidad denominada “Paternidad Planeada”, promotora del aborto durante décadas, en USA. Durante este tiempo fueron denunciados por estar involucrados en la recepción y venta de partes del cuerpo de bebés abortados. Pero los principales medios de comunicación se centraron en el llamado “escándalo por la desinflada de balones” y la decisión de penalizar a Tom Bradley por supuestamente desinflar los balones de fútbol antes de un partido de campeonato, noticia que siguió acaparando los titulares.

Durante esta misma época, los medios de comunicación sociales se alborotaron con la muerte a tiros de un león en Zimbabwe por parte de un dentista de Minnesota, quien pagó una suma considerable por una licencia, la contratación de guias y la consecuente parafernalia. El suceso captó la atención mundial causando un escándalo. Durante semanas se publicaron notas en un popular medio de difusión en Facebook. Algunas personas estaban de acuerdo con que el odontólogo fuera arrestado y ahorcado. Desafortunadamente, nuestro hombre pensaba que todo lo relacionado con la cacería estaba en regla, pero las personas que contrató para guiarlo y organizar los detalles no solamente fallaron en conseguir el permiso para la cacería, sino que tampoco advirtieron al odontólogo que “el león Cecil” era supuestamente un personaje importante en el plan de preservación. La situación se convirtió en un gran foco de agitación de muchos con enorme protesta.
Si analizamos la historia de USA, hace muchos años el Presidente Teddy Roosevelt y su hijo participaron durante un largo año en un safari y expedición de cacería al Africa, donde mataron cientos de animales salvajes, incluyendo leones, elefantes y rinocerontes. Parece que el número de animales sacrificados fue excesivo, pero dudo que haya producido un gran alboroto cuando sucedió. El Presidente Roosevelt es conocido por realizar muchas actividades por el mero placer y exceso.

Estamos viendo un cambio cultural en la sociedad tendiente a rendir culto a la creación más que al Creador, como se menciona en el libro de los Romanos: “que cambia la verdad de Dios en mentira, y la adoración a las criaturas antes que al Creador, que es bendito por siempre” (Romanos 1:25).

La pregunta que nos asalta con cierta frecuencia es esta: ¿Son los animales salvajes, de alguna manera, sagrados? ¿Matar un animal es una ofensa seria? ¿Es correcto cazar animales? Examinemos las Escrituras.

Dios creó a los animales (Génesis 1: 24-25) y posteriormente a la humani.dad y le dio dominio sobre todos los animales y criaturas (Génesis 1:26, 28).

¿Cuál era la relación del hombre y los animales en el jardín del Edén? Infiero que debían cohabitar en armonía y que la naturaleza de estos últimos no era depredadora. Dios trajo las diversas bestias y pájaros a Adán para ver cómo los nombraría y parece que no representaban peligro alguno (Génesis 2:19.).

Después del pecado y expulsión de Adán y Eva del Jardín del Edén, hubo maldiciones sobre la tierra. Entonces, ¿cambió la naturaleza de algunos de los animales? El primer registro de muerte a estas criaturas se registra cuando el Señor Dios vistió a Adán y Eva con pieles (Génesis 3:21.). Evidentemente, había que eliminar alguno para quitarle la piel. Sabemos que uno de los hijos de Adán y Eva fue elogiado cuando trajo al Señor una ofrenda animal. Obviamente se le dio muerte porque se hace mención de su grasa (Génesis 4: 4).

Después del gran diluvio universal, Noé sacrificó algunos de los cuadrúpedos y aves limpios que había transportado en el arca (Génesis 8:20). El Señor respondió positivamente al aroma de los holocaustos (verso 21). El Eterno específicamente autorizó a Noé y a la humanidad a ingerir animales como alimento, siempre y cuando fueran desangrados adecuadamente (Génesis 9: 3.). El mundo posterior al diluvio vio el surgimiento de un gobernante notable, Nimrod, quien fue conocido como un gran cazador (Génesis 10: 8-9). Un análisis de su nombre indica que significa leopardo-sojuzgador. La leyenda afirma que construyó ciudades y muros a su alrededor para proteger a los habitantes de las fieras salvajes que eran abundantes y peligrosas.

Se observa que las bestias salvajes carnívoras deambulaban por la tierra de Canaán. Cuando José fue arrojado al pozo por sus hermanos, dijeron a Jacob que “una bestia salvaje lo había matado” (Génesis 37:20, 33). Una de las maldiciones que se encuentran en Levítico 26 es la presencia de bestias salvajes que merodeaban y mataban (verso 22).

Examinemos la muerte de un león por parte de un conocido personaje bíblico: “Entonces Sansón descendió a Timna con su padre y su madre, y llegó a los viñedos de Timna. Entonces, para su sorpresa, un cachorro de león vino rugiendo contra él. Y el Espíritu del Señor descendió sobre él con poder, y desgarró al león. separándolo como se hubiera despedazado un cabrito, aunque no tuviera nada en sus manos. Pero no le contó ni a su padre ni a su madre lo que había hecho” (Jueces 14: 5-6). El Señor le dio a Sansón la fuerza para matar al león. David también mató a varios animales salvajes que amenazaban a las ovejas que cuidaba (1ª de Samuel 17:34).

Dios mismo instruyó la matanza y el sacrificio de animales como parte de los rituales del Tabernáculo y el Templo. Un cordero era sacrificado, desangrado y sacrificado por la mañana y por la tarde. Se sacrificaron varios animales en el Día de la Expiación durante algunas de las ceremonias. (Levítico 16).

Después de la deportación de las tribus de Israel por parte de los asirios, el rey de Asiria compró gente de Babilonia y otras naciones para poblar Samaria (2ª de Reyes 17:24). Estas personas no temieron ni honraron al Señor, y como resultado, fueron enviados leones para atacar y matar a algunos de ellos (versos 25-26).

En Nebraska, donde crecí, y en otros estados emitieron licencias para cazar varios animales, incluidos los pumas. Cuando sus poblaciones se salen de control, se convierten en un peligro ya que pierden el miedo a los humanos y se acercan a las viviendas. En los refugios de caza en África, otorgan licencias para que los practicantes de caza mayor entren y maten algunos de los animales para mantener el control y el equilibrio de la población. Cobran una suma considerable por las licencias, pero los ingresos les ayudan a tener los fondos para administrar los parques. Cuando mi esposa y yo, en 2000, visitamos los parques nacionales de caza Masai Mara y Amboseli, teníamos un guía para nuestros recorridos quien, lo general, tenía la posibilidad de acceder, o llevaba un rifle de caza mayor en caso de que tuviéramos un encuentro no deseado. El acompañante expresó que “si tuviera que usar el rifle para matar a un rinoceronte lo pondrian a prueba durante un año, porque se perderían los ingresos de un cazador que pagaba mucho dinero para matar a uno”. Es genial tener áreas de caza donde la gente pueda ver animales salvajes en un hábitat casi natural. Pero incluso estas reservas tienen cacerías controladas. Entonces, efectivamente, es una lástima que la muerte de Cecil se haya llevado a cabo incorrectamente. Los hombres que contrató el cazador de Minnesota fueron arrestados.

En conclusión, el hombre ha cazado animales durante siglos. En algunos casos, para obtener alimentos, en otros, para adquirir un trofeo para exhibir. En otras circunstancias, la piel se utilizó para confeccionar ropa de varios tipos, como abrigos de piel y sombreros de castor. Una cosa es tener cacerías controladas y emitir licencias basadas en el control de la población de ciertos animales. Otra es tener matanzas masivas como la del búfalo o la del bisonte, durante la colonia, en las praderas de Estados Unidos. Eso fue inaceptable.

Pero, gracias a las Escrituras, comprendamos que no existe una prohibición bíblica contra la matanza de animales. Las Escrituras condenan el maltrato a los animales y el causarles sufrimiento innecesario. Isaías predice el tiempo del reino de Dios cuando los animales salvajes “no harán daño ni destruirán en todo Mi santo monte” (Isaías 11: 6-9.). Entonces, ¿se seguirán utilizando los animales como alimento? ¿Qué tal la reinstitución de los rituales, incluidos los sacrificios de animales durante el reinado de Cristo? (Ezequiel 40: 39-42; Zacarías 14: 20-21). Será interesante ver cuáles cambios ocurrirán en la crianza de animales para alimentos y otros usos a medida que se desarrolle el Milenio…

¡Amigos, brazos arriba! Nuestras oraciones y pensamientos están diariamente con ustedes. Por favor, oren por nosotros.

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-Scott Hoefker

(Pastor, Ministerios de la Iglesia de Dios)